Ya estoy de vuelta después de haber pasado unas maravillosas vacaciones en Hawaii. Ya conté que había llegado bien y todo eso, y ahora lo contaré con más detalle. En principio habíamos planificado pasar 4 días en la isla de Oahu (cuya ciudad más conocida es Honolulu), y 3 días en Maui. Pero finalmente nos dio pereza movernos de isla, así que pasamos la semana entera en Oahu.
Estuvimos 4 noches en casa de un chico que nos acogió (gente que ofrece su casa gratis: www.couchsurfing.com), y se portó muy bien con nosotros. Nos dejó una cama, pudimos utilizar cosas de la cocina, el jacuzzi, la piscina… Las otras 3 noches las pasamos en un hotel muy barato en la zona de Waikiki, el distrito más conocido de Honolulu.

El primer día, como ya dije, lo pasamos en Ala Moana Beach, que está cerca de la casa donde nos alojamos. Nunca me había bañado en unas aguas tan cálidas como en las playas que visitamos. Luego fuimos a dar una vuelta por el boulevard, y poco más.
El viernes fuimos a Turtle Bay, donde se supone que veríamos tortugas gigantes rondando por la playa. Pero no vimos nada… así que pasamos el día entero visitando playas desde Turtle Bay hasta Sunset Beach, al sur. Caminamos muchas horas, pero mereció la pena porque las playas eran de lo mejorcito de Oahu, y sorprendentemente estaban completamente vacías.

El sábado hicimos kayaking en Kailua Beach, y fuimos hasta una de las Mokulua Islands, a 1 hora de kayak. ¡En el trayecto tuvimos la suerte de ver una de las tortugas gigantes que merodean por la isla! Aunque no dio tiempo de sacar foto porque la cámara estaba recogida en el saco protector de agua. La isla a la que fuimos se llama Moku Nui, y es un santuario de pájaros. Había nidos de ellos por todas partes. A los 20 minutos de llegar se nos echó encima una pequeña tormenta y tuvimos que esperar un poco hasta que parara. Hasta las tormentas son preciosas en Hawaii… Al final llegamos bien (aunque volcamos a la vuelta cuando nos pilló una gran ola). Y por la noche salimos a los garitos, hasta las 2.
El domingo fuimos al mercadillo Aloha Flea Market que se hace todos los domingos en el estadio de fútbol, y compramos regalitos para todo el mundo. Por la tarde fuimos a una playa para nada turística del oeste (creo que se llama Nänäkuli), pero sorprendentemente preciosa. Después andamos hacia el sur un buen rato hasta que se puso el Sol (que, por cierto, la puesta fue PRECIOSA) y tuvimos que volver a la carretera a encontrar alguna parada…
El lunes fuimos a hacer Snorkeling a Hanauma Bay. No nos cundió mucho el día porque el autobús iba muy retrasado, pero mereció la pena. Lástima que con mi cámara no puedo sacar fotos submarinas, porque lo que vi fue precioso. Por la noche fuimos a cenar al restaurante japonés más prestigioso de todo Hawaii: Sansei. Fue un poco carillo, pero fue la mejor comida japonesa que he comido en mi vida.
El martes fuimos a ver y bañarnos en las cataratas Waimea Falls, en Waimea Natural Park. Después volvimos al North Shore, esta vez a contemplar las enormes olas por las que esta zona es conocida, y yo me atreví a intentar hacer surf, pero fue totalmente imposible de lo fuertes que eran las olas. Y por la noche fuimos a cenar a un restaurante hawaiano.


El miércoles fuimos a hacer hiking a Diamond Crater, que es un cráter de un volcán ya extinto. Las vistas desde lo alto eran muy bonitas. Se contemplaba buena parte de la zona sur de la isla, y sobre todo Waikiki Beach. Por la tarde fuimos precisamente a esta playa, que es la más conocida y turística de todo Hawaii. La verdad es que nos decepcionó bastante. Había poco espacio de playa, estaba a rebosar de gente y no era particularmente bonita.
Esa misma tarde el viaje se tornó en infierno. Oli y yo pensamos que fue alguna maldición, quizás de la muñeca que compré en ese maldito mercadillo. Por la tarde después de tomar el Sol, nos decidimos a probar a hacer surf y paddle surf en Waikiki, aunque no había suficientes olas como para pasárselo bien. Yo me pillé una tabla y un remo para hacer paddle surf. Todo iba bien hasta que ya iba volviendo a la orilla, una ola más o menos fuerte vino por detrás, perdí el equilibrio y caí al agua apoyando el pie en una roca en la que había… un erizo de mar. Y metí toda la zarpa, ¡claro! Así que llegué a la orilla muerto de dolor y esperé hasta que saliera Oli. Fuimos a una clínica y no pudieron hacer nada salvo quitarme 2 o 3 grandes púas. El resto estaban incrustadas debajo de la piel y habría que esperar a que salieran y se cayeran solas (ahora mismo ya han salido bastantes, pero aún me quedan unas cuantas)… Y de regreso comenzó a llover y entramos a comer un helado a Haagen Dasz. A Oli no le sentó bien y desde ese momento no ha podido comer prácticamente nada. Pero ahora ya estamos los dos casi recuperados. ¡Y menos mal que esto pasó el último día!
El jueves por la mañana estaba un poquito mejor, pero apenas podía andar. Así que fuimos otra vez a Waikiki Beach a tomar los últimos rayos de Sol antes de ir al aeropuerto. Todavía teníamos que volver al apartamento donde estuvimos los 4 primeros días, porque nos olvidamos allí la muñeca y otras cosas. Fuimos muy estresados porque lo dejamos para el último momento, así que al final tuvimos que coger un taxi porque no sabíamos lo que nos costaría ir en bus. Al final llegamos al aeropuerto y volamos a Seattle hechos una porquería, pero con un bronceado que ahora todos envidian
.
Desde el cielo se veía perfectamente Diamond Crater, Hanauma Bay, Waikiki, Mokulua Islands…


Últimas impresiones de Hawaii: Cumplí el sueño de venir aquí. Después de ver tantas películas y series rodadas aquí (Jurasic Park, Lost…), era un sueño que pudiera venir algún día, y esta semana lo he cumplido. Nos hizo un tiempo perfecto, pero no porque tuvimos suerte sino porque aquí todo el año hace una temperatura constante de en torno a los 30º. Por la noche solía llover un poquito, que venía genial para refrescar el ambiente. El transporte público estaba decentemente bien para ser de Estados Unidos, aunque perdimos mucho tiempo con él. Salvo por el último día a final de tarde, el viaje ha sido perfecto en todos los sentidos. Me encantaría poder volver algún día y poder visitar las demás islas… pero eso ya se verá.
Llegamos a Seattle sobre las 10 de la noche, y como era muy tarde decidimos pasar la noche en un motel cerca del aeropuerto, que estaba bastante bien para la miseria que pagamos. Al día siguiente fuimos de compras al Southcenter Mall, que es un centro comercial enorme al sur de Seattle. Era un día especial, el Black Friday, que viene a ser como las rebajas de Enero en España. El mall abría a las 5 de la mañana. Nosotros llegamos sobre las 6.30 y ya estaba totalmente lleno… una locura. Compramos “algunas” cosillas y después nos vino a recoger mi compañero de apartamento Ben, que vive cerca del aeropuerto. Nos alojamos en su casa el viernes y el sábado, y el domingo volvimos con él en su minivan.

El viernes por la noche fuimos al casino. Ben duplicó los $10 que invirtió, y yo tripliqué los $20 que jugué. Es decir, llegué con 20 y me fui con 60, aunque llegué a tener en la mano 80. Ya dije en Vancouver que la ruleta se me daba bastante bien
. Y el sábado fuimos a un concierto de rock, de un grupo muy conocido: Hells Belles. Es el grupo que hacía de telonero nada más y nada menos que a ACDC. ¡Estuvo genial! Y hoy, domingo por la mañana, hemos salido sobre las 10 y hemos llegado sobre las 4 de la tarde. Me he perdido el Barça-Madrid, ¡pero al menos ha ganado el Barça!
Ben vive en Tacoma, que es una ciudad portuaria al sur de Seattle. Es de lo peor de esta zona del Pacífico Noroeste, de hecho esta mañana un loco se ha llevado por delante a 4 policías . Y hace no mucho otro loco se cargó a bastantes personas en el centro comercial al que fuimos el sábado… Ahora ya puedo decir que he conocido la triste, gris y decadente América profunda.
Y ahora, con la resaca de estos maravillosos días que he tenido, toca estudiar un montón. Esto se acaba en apenas 2 semanas, y va a ser muy duro tanto estudiar como concienciarse de que esto ya se acaba. La gente barrunta ya el final y está poniéndose ya melancólica. No queda mucho tiempo y todavía hay muchas cosas que hacer juntos, así que yo ya les he dicho que vayamos día a día y con paciencia y sin pensar en el último día. Así que veremos qué tal funcionamos estos próximos días…
Este ha sido un post enorme, pero comprimir estos días en menos espacio es totalmente imposible. Aún tengo pendientes las fotos de San Diego y Hawaii, así como los vídeos, pero por el momento no puedo perder más tiempo. Cuando pueda subo todo. Así que, ¡hasta la semana que viene ya!